Utilizan electroencefalogramas de ondas cerebrales para diagnosticar autismo

Un estudio del Colegio de Medicina Albert Einstein de la ciudad de Nueva York determinó que medir la rapidez con la que el cerebro responde a las imágenes y el sonido podría ser de gran ayuda para identificar ydiagnosticar de manera temprana a personas que se encuentran dentro del espectro autista.

Según la líder del estudio, Sophie Molholm, profesora asociada de Pediatría y Neurociencias del Colegio de Medicina Albert Einstein, “uno de los retos en el autismo es que no sabemos cómo clasificar a los pacientes en subgrupos, e incluso qué subgrupos serían estos”. Esta situación, agrega, ha limitado enormemente el entendimiento de estos trastornos y cómo tratarlos.

La catedrática señala que el autismo se diagnostica de acuerdo a las características de comportamiento y los síntomas del paciente. Debido a que estas evaluaciones son altamente subjetivas y requieren de una gran experiencia clínica, “claramente requerimos de una manera más objetiva de diagnosticar y clasificar este desorden”.

Un estudio anterior realizado por Molholm y sus colegas sugirió que los registros deelectroencefalogramas de ondas cerebrales (EEG) potencialmente podrían revelar la severidad de un trastorno del espectro autista (TEA) en una persona. Esa investigaciónencontró que los niños con TEA procesan la información sensorial -como el sonido, el tacto y la visión- con menor rapidez que un niño con desarrollo típico.

El estudio actual se realizó para tratar de determinar si el procesamiento sensorial presenta variaciones dentro del espectro autista. Para ello se evaluó a 43 niños con trastorno del espectro autista entre los 6 y los 17 años de edad, a quienes se les presentó un estímulo auditivo, una imagen o un tono combinado con una imagen. A los participantes se les pidió que presionaran un botón lo más pronto posible después de escuchar el tono, ver la imagen o escuchar y ver el estímulo conjunto. Al mismo tiempo se realizaron registros a través de electrodos para determina con qué rapidez el cerebro de los niños estaba procesando los estímulos.

La velocidad con la que los sujetos procesaron las señales auditivas estuvo estrechamente relacionada con la severidad de los síntomas: mientras más tiempo requirió un paciente con TEA para procesar los estímulos, más graves eran sus síntomas. Estos hallazgos se encuentran en la línea de otros estudios que han demostrado que la microarquitectura en el centro auditivo del cerebro difiere entre los niños con un desarrollo típico y quienes padecen algún trastorno del espectro, explicó la Dr. Molholm.

El estudio también encontró una correlación significante pero débil entre la velocidad al procesar la señal combinada y la severidad de los síntomas. Ningún vínculo se observó entre el procesamiento visual y la severidad del trastorno del espectro autista.

“Esta es un primer paso hacia el desarrollo de un biomarcador de la severidad del autismo, una forma objetiva de evaluar el lugar de alguien dentro del espectro de trastronos autistas”, destacó Molholm. “Utilizar de esta manera los registros de EEG también probó ser util para evaluar objetivamente la efectividad de las terapias para el TEA”, agregó la investigadora.

Fundación Carlos Slim – Salud

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